¿Qué es la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)? ¿Una moda, filantropía, una nueva forma de aumentar las ganancias, una verdadera muestra de preocupación y responsabilidad?
Lo difícil es dar una respuesta definitiva, pues está más en el ámbito de lo que "debe ser". En efecto, si contestamos tomando en cuenta lo que "es" actualmente, debemos admitir que todas las alternativas son correctas. Y muchas más podrían aplicarse... pero eso se debe a desconocimiento o a una incorrecta aplicación de los principios del concepto.
Por ejemplo, RSE no es filantropía, que en términos operativos se refiere a acciones de una persona o grupo para ayudar a otros seres humanos, sin deseo de retribución. En la RSE hay preocupación por los seres humanos, por las sociedades y por el medio ambiente... y sí hay un interés, pues debe traducirse en ganancias para la empresa.
¿Entonces es un nuevo mecanismo de aumentar el lucro del negocio? Sí y no, porque no debe olvidarse que el propósito de la existencia de una empresa es generar ganancias, así que todas sus acciones apuntan en ese sentido. Las acciones de RSE no pueden ser distintas. La diferencia es que aquí el lucro se consigue en el largo plazo y a partir de una real preocupación por "los demás". Como lo dice el académico panameño Stanley Muschett, “no es posible una empresa exitosa en una sociedad fracasada”.
Aquí ya podemos ver una primera definición del concepto que estamos tratando. El Foro Económico Mundial (que es una asociación de grandes empresas y corporaciones) dice que "la responsabilidad social corporativa es la contribución que hace una compañía a la sociedad, a través de sus actividades esenciales como empresa, su inversión social y programas filantrópicos, así como su trabajo con las políticas públicas".
Nótese que el Foro habla de "Responsabilidad Social Corporativa" (RSC), que en esencia es otro nombre para la misma RSE. Pero hay muchos otros nombres para el mismo fenómeno o uno similar, como "Ciudadanía Corporativa" (que promueve el mismo Foro) o incluso "Humanismo Corporativo".
¿Confundido? Lamentablemente, los elementos de confusión no terminan aún.
Porque, como en todo cambio importante para la sociedad, hay intentos de ordenar el caos y llegar a conceptos consensuados. El problema es que los intentos han sido varios y por lo tanto no trabajan con una definición única.
La Iniciativa Global de Reporte (GRI, Global Reporting Initiative), el principal estándar internacional para elaborar memorias de RSE, se centra en tres categorías: sociedad, medio ambiente y miembros de la organización (trabajadores de la empresa). El Pacto Mundial, de Naciones Unidas, utiliza categorías como derechos humanos, estándares laborales, medio ambiente y anticorrupción. Y hay también organismos sectoriales, como la Iniciativa Global de e-Sustentabilidad (GeSI, Global e-Sustainability Initiative), que promueve aspectos sociales, económicos y ambientales en el área de las tecnologías de la información.
Tal es el momento actual. Un momento de confusión, en que faltan parámetros e indicadores consensuados, aunque todos entienden en general de qué se trata cuando se habla de Responsabilidad Social Empresarial.
ISO 26000
Afortunadamente, la situación cambiará pronto. Cuando se trata de llegar a estándares globales, la voz cantante la tiene la Organización Internacional de Estandarización (ISO), que está a punto de concluir la norma respectiva. En estos momentos se vota el borrador de la ISO 26000 sobre Responsabilidad Social (no usa el apellido "empresarial", pero tampoco habla de "corporativa"), al terminar un largo proceso que permitirá contar con la norma a fines de este año.
"La característica esencial de la responsabilidad social es la voluntad de una organización para incorporar consideraciones sociales y ambientales en su toma de decisiones, y para responder por los impactos de sus decisiones y actividades en la sociedad y el ambiente. Esto implica una conducta a la vez transparente y ética que contribuya al desarrollo sostenible, tome en cuenta los intereses de sus grupos de interés, cumpla con la ley aplicable, sea consistente con las normas internacionales de conducta y esté integrada en toda la organización y sea practicada en sus relaciones". Con esta definición, la ISO intenta abarcar todas las demás que andan circulando.
La importancia de la ISO 26000 es que dará pie a una estandarización de las empresas en términos de RSE. Aunque en principio su objetivo no es generar certificaciones, sí contaremos con reglas claras y todos sabremos a qué atenernos cuando una organización se declare socialmente responsable. Y aunque ISO no quiere transformarla en una norma certificable, para evitar que sólo la adopte el mundo empresarial, ya hay apetitos en ese sentido. Incluso ahora, cuando la norma es sólo un borrador, la agencia española de normalización ya está entregando una certificación "en consonancia con los principios de la futura norma internacional ISO 26000".
Todo este revuelo y el carácter de las organizaciones involucradas demuestran que la RSE es más que una moda. Las empresas que se han subido al carro pensando que era un fenómeno pasajero, y que había que aprovecharlo mientras durara, tendrán que asumir una actitud verdaderamente favorable hacia sus empleados, la sociedad y el medio ambiente.
Porque ahora no se trata de una simple herramienta o una metodología, como muchas que han pasado en materia de gestión empresarial. Ahora es un principio ético que comienza a imponerse y vive en el caos del nacimiento, pero que llegó para quedarse.
Osvaldo Campos H.
Periodista