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Fuente: Diario La Tercera
Momento de ayudar

CMC Soluciones se une al dolor que afecta a nuestro país debido al reciente terremoto. Pero no sólo eso. No nos basta con expresar apoyo a los millones de damnificados y a los familiares de los cientos de muertos. Creemos que es momento de actuar, de tener un rol activo en la ayuda a los afectados. Tanto la empresa como sus trabajadores ya están sumando esfuerzos y recursos en algunas de las campañas de recolección de ayuda.

Pero la intención no es aprovechar esta tribuna para jactarnos de que expresaremos nuestra solidaridad en forma material. No. La intención es transformar este acto en una invitación a otras empresas que también pueden ayudar en alguna forma.

Nuestro país se jacta de ser solidario y de levantarse una y otra vez de sus tragedias. Una vez más, es hora de demostrarlo.

El terremoto también afectó levemente a nuestras oficinas y causó problemas de diversa gravedad a nuestros empleados, nuestros usuarios y nuestros barrios. Pero siempre hay un margen en que podemos ayudar a otros más necesitados. Es lo que corresponde, es lo que haremos y lo que invitamos a todos ustedes a hacer.

Las posibilidades de colaboración para las empresas son muchas. Algunas pueden poner en marcha su logística, otras donar parte de su producción, otras hacer donativos en efectivo... Por ejemplo, algunos empresarios en la zona afectada, por solidaridad o por la imposibilidad de refrigerar su leche, decidieron donarla.

También para recibir la ayuda hay variadas posibilidades. Ya hay numerosas campañas en marcha y cualquiera puede acudir a una iglesia, al Hogar de Cristo, a la Teletón del próximo viernes, a las cuentas especiales abiertas en algunos bancos y a otras iniciativas más locales. Para seguir el ejemplo anterior, el alcalde de Purranque advirtió lo que ocurría con la leche y decidió coordinar a los empresarios para organizar la distribución de sus donaciones.

En este punto también queremos hacer una reflexión.

Es lugar común hablar de la solidaridad chilena. Y es también evidente que las catástrofes naturales nos golpean periódicamente. Entonces, ¿por qué tanto desorden, tanta improvisación, para hacer llegar la ayuda a quienes la necesitan? Específicamente, ¿cómo es posible que no haya una forma de involucrar rápidamente al sector privado en esta tarea?

En nuestro caso, sólo recibimos -indirectamente- una invitación de FOSIS Región Metropolitana a colaborar con su propia campaña interna. Admirable. Vamos a ayudarles. Pero es una iniciativa aislada, cuyos alcances serán limitados. ¿Quién hace un llamado más general? ¿Quién coordina los esfuerzos privados? ¿Quién nos dice qué se necesita y dónde?

Suponemos que el Estado ya está haciendo lo posible, con todos los recursos a su alcance y con la ayuda de otros países. Pero si la riqueza del país la generan sus empresas, a ellas también se debe recurrir, obviamente sobre una base de voluntariedad.

Las posibilidades son enormes y no se están aprovechando. Ni ahora ni en otras catástrofes. Lo único que se hace es esperar cruzados de brazos que haya una Teletón (lo que demuestra que la propia sociedad civil puede asumir esta coordinación, sin intervención del Estado).

Ahora también tendremos Teletón, por supuesto: el viernes, una semana después del terremoto. Y otros días pasarán antes de que esa ayuda llegue a los lugares en que se necesita.

Ese es el problema. La ayuda se necesita ahora. Se necesitaba ayer...



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