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Fuente: Presidencia de la República
El desafío de la OCDE

La invitación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) a Chile, para que pase a formar parte de ese grupo junto a los países más desarrollados, es un gran honor y un reconocimiento a décadas de avances económicos.

Sin disminuir la importancia del hecho, hay que insistir en que básicamente se trata de eso, de un honor. Es decir, de algo que cae en el campo de lo simbólico más que de beneficios inmediatos. No se traducirá directamente en un aumento de exportaciones, en tratados comerciales más positivos para Chile o en flujo seguro de inversiones.

Los beneficios serán indirectos, en términos de mejores políticas públicas y económicas dentro de nuestro país.

Porque no hay que equivocarse. Si Chile ingresa al “Club de los países ricos” (y todo indica que lo logrará), no es porque sea uno de ellos, sino porque cumple las condiciones mínimas para sentarse a la misma mesa. Es una oportunidad y un desafío. Los países de la OCDE le dicen a Chile: “Ahora que está aquí, con nosotros, debe comportarse según nuestras reglas”.

Esto se traducirá, en los próximos años, en esfuerzos por cumplir esas nuevas responsabilidades y deberes, modernizando áreas clave como educación, salud, energía, medio ambiente, transparencia del Gobierno, finanzas y empleo. Será el real cumplimiento de estas responsabilidades el que atraerá inversiones o nos convertirá en socios comerciales más confiables.

Los niveles mínimos ya se cumplieron, pero ahora deben venir cambios más determinantes, porque el diagnóstico es claro tanto para las autoridades chilenas como para las de la OCDE, que no se quedan en los factores positivos y en cambio miran a los negativos: mala distribución de la riqueza, bajos ingresos per cápita, educación defectuosa, deficiente composición del empleo…

Esto último se relaciona directamente con el sector de las pequeñas y medianas empresas, que en Chile no tienen el importante rol que tienen en las grandes potencias industrializadas. Y es que las pymes no han recibido la atención que se merecen hasta los últimos años, lo que además ocurrió, en parte, justamente por el deseo de acercarse a la OCDE.

El “Estatuto Pyme” (que aún no se convierte en ley) es un ejemplo de las ventajas y riesgos que conlleva este proceso de ingresar a la OCDE. Porque, siguiendo los parámetros de los países industrializados, las autoridades chilenas finalmente procedieron a “rayar la cancha” para este importante sector económico. Pero a la vez, también para respetar la normativa OCDE, se incluyó un polémico resguardo al derecho de autor, que obligará a las pymes a pagar si en sus instalaciones se escucha radio o se ve televisión. La discusión de este punto creó fricciones, demoró el trámite en el Congreso y es responsable del atraso en la promulgación de la futura ley.

Entonces, podemos esperar para los próximos años mayor transparencia del Gobierno, mejoras en la educación, más respeto al medio ambiente, más acceso de las pymes al crédito (lo mencionó el ministro Andrés Velasco)… Pero también podríamos tener mayor flexibilidad laboral a través de la eliminación de las indemnizaciones por años de servicio o la elevación de la edad para empezar a percibir el salario mínimo completo, medidas que ya fueron propuestas por la organización internacional y que en nuestro país podrían tener fuerte impacto social.

Incluso temas como el respeto al ambiente pueden repercutir en menor competitividad de nuestras pymes en este mundo globalizado, al menos en el corto plazo.

El tema preocupa a la propia OCDE. No hay que olvidar que en 2007, cuando Chile comenzó formalmente su carrera para ingresa, ese organismo “sugirió” fomentar mayor innovación, especialmente entre las pymes, “para alcanzar un mayor crecimiento y hacerlo sustentable”, según las palabras de su secretario general, Ángel Gurría.

Detrás de todo esto se encuentra la necesidad de que haya un esfuerzo país en las definiciones del tema Pyme, para conseguir una postura coherente y sólida más allá de las lógicas diferencias entre gobiernos y enfoques.

Por supuesto, un tema tan complejo merece que lo sigamos tratando con mayor atención en el futuro…



Álvaro Carrasco Pérez

CMC Soluciones